La entidad pone el foco en las conductas adictivas sin sustancia, especialmente el juego online, y la invisibilización del alcoholismo femenino

La evolución de las conductas adictivas en Badajoz refleja un cambio significativo en los patrones de consumo y en el perfil de los usuarios que solicitan asistencia profesional. Atabal -Asociación para la Atención y Tratamiento de Dependencias y Adicciones-, entidad con más de tres décadas de trayectoria, analiza la situación del tratamiento de las adicciones, alertando sobre el incremento de las conductas adictivas sin sustancia -especialmente el juego en línea entre menores-, la invisibilización del alcoholismo femenino y la prevalencia de casos de patología dual.

Según explica Beatriz Rivas, trabajadora social del centro, el punto de partida en la intervención consiste en eliminar las dificultades de acceso y el prejuicio social que frena a las familias y afectados a la hora de solicitar ayuda: “No hay barreras de edad ni de clase social; la adicción le puede pasar a cualquiera”. Actualmente, tienen 300 usuarios directos -personas que padecen alguna adicción-, de las que 157 son hombres y 143 mujeres. Algunos de ellos están en seguimiento por encontrarse en la fase de superación, pero 148 se encuentran en acogida -70 hombres y 78 mujeres-.

Tendencia al entorno digital y aumento de casos entre 12 y 17 años

El mapa asistencial de la entidad se divide en dos grandes áreas: las adicciones con sustancia y las adicciones comportamentales. En el primer bloque, las demandas continúan estando encabezadas por el consumo de cannabis, cocaína o alcohol, además de diversos estupefacientes. Sin embargo, el cambio más acentuado se registra en el ámbito de las conductas adictivas sin sustancia. La ludopatía presencial -máquinas tragaperras y salas de juego- coexiste con el auge de plataformas digitales, entre las que destacan las apuestas en línea, los casinos virtuales, el uso compulsivo de redes sociales, la adicción al teléfono móvil y los videojuegos en red.

Rivas subraya cómo la accesibilidad tecnológica ha transformado la exposición al riesgo: “El perfil de la adicción ha cambiado. Antes la adicción comportamental se dirigía a la ludopatía. Hoy en día, están en la mano de todas las personas a través del teléfono. Es la inmediatez del consumo”.

Beatriz Rivas, trabajadora social de Atabal.
Beatriz Rivas, trabajadora social de Atabal. / M. C. M.

En lo que respecta a la distribución por edades, uno de los datos más relevantes registrados por Atabal es la bajada en la edad de inicio y la detección de problemas adictivos en menores de entre 12 y 17 años. En esta franja, las principales atenciones giran en torno al consumo de cánnabis y al inicio en las apuestas online.

El desarrollo de estos patrones en menores suele ir acompañado de señales de alerta. Entre las principales consecuencias figuran la bajada drástica del rendimiento académico, el absentismo escolar, el aislamiento social, la alteración del sueño y la comisión de pequeños hurtos dentro del hogar para sufragar el juego o la adquisición de sustancias.

Diversificación por género y el impacto del doble estigma

Las estadísticas del centro reflejan también dinámicas diferenciadas según el género. Aunque los varones continúan representando la mayoría de las solicitudes de tratamiento para dependencias como la cocaína o el juego presencial, el volumen de mujeres que acude a la entidad registra un incremento constante, principalmente por alcoholismo.

No obstante, las profesionales de Atabal advierten de un sesgo de invisibilidad que dificulta la detección precoz en mujeres: “Las mujeres tardan mucho más en pedir ayuda por la culpa y el estigma social que sufren. Suelen consumir en soledad y algunas cargan con situaciones de violencia de género“, revela la trabajadora social. Estas, a menudo, llegan en fases más avanzadas de la enfermedad debido al aislamiento previo.

Patología dual y acceso al servicio

A esta realidad se suma la prevalencia de casos de patología dual, donde la adicción vive con diagnósticos de salud mental como depresiónansiedad o trastornos de la personalidad. Este perfil exige un abordaje multidisciplinar y coordinado con el Sistema Extremeño de Salud y el Centro de Drogodependencias Extremeño.

El equipo de Atabal, presidido por María Peligros Folgado, también cuenta con atención jurídica para solventar problemas judiciales surgidos a raíz de las adicciones. En 2025, fueron nueve hombres y diez mujeres los que se beneficiaron de este servicio. Respecto a la financiación, las derivaciones públicas son gratuitas y para particulares se sugiere una pequeña cuota, siempre garantizando que nadie queda sin atender por motivos económicos. Tras el alta, la asociación ofrece dos años de seguimiento voluntario para afianzar la recuperación y gestionar posibles recaídas.

Frente a este escenario, Beatriz Rivas concluye con un mensaje que resume la filosofía de más de 30 años de trabajo comunitario: “Hay que repetirlo las veces que haga falta: la adicción es una enfermedad, no un vicio ni una falta de voluntad. Y lo más importante es que, con la ayuda profesional adecuada, tiene solución”.

La Cónica de Badajoz: https://www.lacronicabadajoz.com/badajoz/2026/07/26/evolucion-adicciones-badajoz-subida-alcohol-tragaperras-juego-videojuego-conducta-dinero-ludopatia-bingo-casino-apuestas-movil-cannabis-sustancias-drogas-aumento-hombres-menores-adolescentes-132815452.html

Mari Carmen Mateos 26 JUL 2026